El Real Madrid afronta una prueba tan exigente como simbólica en Atenas, un territorio históricamente hostil, con la obligación de recomponer el rumbo tras varios tropiezos que han encendido las alarmas en el entorno blanco. A pesar de mantenerse en lo más alto de LaLiga y entre los ocho mejores de la fase de liguilla de la Champions, la dinámica reciente ha erosionado la confianza en el equipo y ha colocado a Xabi Alonso en el centro del debate.
El técnico afronta el viaje a Grecia con el desafío de reconectar al equipo con su mejor versión. Los empates ante Rayo y Elche, sumados al golpe europeo frente al Liverpool, han dejado una imagen irregular, muy alejada del Madrid intenso y reconocible que se vio en el arranque del proyecto. A ello se une la presión de un vestuario que necesita dar un paso al frente para respaldar a su entrenador en un día especial: su 44º cumpleaños. El contexto no es amable: el club blanco jamás ha ganado en territorio griego y la defensa llega muy mermada por las lesiones, dejando a Xabi con una estructura de urgencia. El 11:

Las bajas de Courtois, Militao, Alaba, Rüdiger, Huijsen y Carvajal obligan al técnico a improvisar con soluciones de emergencia en la zaga. Una situación extrema para la que vendría bien haber convocado a algún canterano. No sabemos por qué no viaja ninguno. Extraño. Lunin, sin minutos esta temporada, se situará bajo palos en un momento crítico; Trent apunta a repetir en el lateral; el centro del campo volverá a contar con Fede Valverde y, según parece, Camavinga. Todo ello mientras el equipo espera reencontrarse con la versión más determinante de Mbappé, que acumula tres partidos sin ver puerta, una sequía que ha coincidido con la pérdida de resultados.
Al otro lado estará un Olympiacos que vive una realidad opuesta entre Liga y Champions: intratable en Grecia, pero sin victorias en Europa. Con Mendilibar al mando y un estadio que siempre empuja, el duelo se convierte en el escenario perfecto para medir el carácter del Real Madrid. Los blancos necesitan un triunfo que calme las dudas, reafirme el proyecto de Xabi Alonso y devuelva la sensación de autoridad que exige la camiseta. Atenas, pese a la historia, puede ser el punto de inflexión que el madridismo lleva semanas esperando.





