El cruce de dieciseisavos de final, o mejor dicho, la ida del playoff, de la UEFA Champions League entre Benfica y Real Madrid se presenta como una de las eliminatorias más atractivas del torneo. El partido de ida se disputará en el siempre exigente Estádio da Luz, donde ambos equipos buscarán golpear primero antes del desenlace en el Santiago Bernabéu. Tras el precedente de la fase de liga, en el que el duelo fue vibrante y con muchos goles, todo apunta a otra noche de alta intensidad y ritmo ofensivo.
El conjunto portugués llega con la confianza reforzada por su fortaleza como local, un escenario en el que ha sabido imponer su carácter y competitividad. El Benfica ha convertido su estadio en un fortín, mostrando una notable regularidad desde el inicio de los partidos y una capacidad constante para adelantarse en el marcador. Ese buen rendimiento en casa fue clave para sellar su clasificación y les permite afrontar esta eliminatoria con mejores pronósticos, ambición y sin complejos ante el vigente rey de Europa.
El Real Madrid, por su parte, aterriza en Lisboa con la moral alta tras una victoria convincente en Liga que volvió a dejar claro su enorme potencial ofensivo. Los blancos atraviesan un momento sólido en resultados y sensaciones, con una media goleadora elevada y una fiabilidad notable incluso lejos de casa. En la Champions, el equipo ha demostrado saber competir en escenarios hostiles, manteniendo su identidad ofensiva y una mentalidad acostumbrada a este tipo de noches decisivas.

Pese a contar con algunas bajas, el Real Madrid presenta un arsenal ofensivo capaz de marcar diferencias en cualquier momento. Kylian Mbappé lidera al equipo en Europa y, junto a Vinícius Júnior, simbolizan el hambre competitiva de un Madrid que busca revancha y un resultado positivo que encarrile la eliminatoria. El objetivo es claro: salir vivo —y si es posible con ventaja— de Lisboa para decidir el pase a octavos con el apoyo de su afición en el Bernabéu.





