El Real Madrid vuelve a enfrentarse a uno de sus grandes rivales europeos en los octavos de final de la UEFA Champions League 25-26. El Santiago Bernabéu será el escenario del primer capítulo de una eliminatoria de máximo nivel frente al Manchester City, un duelo que en los últimos años se ha convertido en uno de los grandes clásicos modernos del fútbol continental. El conjunto blanco afronta esta cita de ida con la ambición habitual en Europa y con el objetivo de sacar una ventaja que le permita viajar a Inglaterra con opciones de cerrar el pase a cuartos.
El equipo dirigido por Álvaro Arbeloa llega a esta ronda tras superar al SL Benfica en el playoff previo, una eliminatoria que terminó con un marcador global de 3-1 favorable al conjunto madridista, en la que el Real Madrid demostró una vez más su capacidad para competir en Europa, una competición donde su historia y experiencia suelen marcar la diferencia en las noches decisivas.
Sin embargo, el técnico madridista deberá gestionar varias ausencias importantes para este primer asalto de la eliminatoria que hacen que los pronósticos no sean tan favorables al conjunto blanco jugando en casa. Futbolistas clave como Kylian Mbappé, Rodrygo Goes, Jude Bellingham, Éder Militão, Dani Ceballos y David Alaba no podrán participar en el encuentro por lesión, a los que se ha sumado Álvaro Carreras a última hora, lo que obliga a reorganizar varias líneas del equipo. En ataque, todo apunta a que Vinícius asumirá gran parte del peso ofensivo, acompañado por el canterano Gonzalo, mientras que el joven cuestionado Mastantuono podría convertirse en una de las alternativas desde el banquillo. El 11:

Enfrente estará el equipo de Pep Guardiola, un Manchester City que vuelve a cruzarse con el Real Madrid por quinta temporada consecutiva en una eliminatoria europea. Los precedentes recientes entre ambos clubes reflejan una rivalidad intensa y equilibrada, con eliminatorias memorables en los últimos años. A pesar del potencial del conjunto inglés, el Bernabéu volverá a jugar un papel decisivo. Para el madridismo, estas noches europeas forman parte de su identidad, y el objetivo es claro: imponer el carácter competitivo del Real Madrid y dar el primer golpe en una eliminatoria que promete ser otra batalla histórica en la Champions.





