El Real Madrid cambia el chip y se adentra en su competición fetiche con un estreno de máxima exigencia ante el Inter de Milán en el Santiago Bernabéu. Después del primer tropiezo de la temporada frente al Betis, el conjunto de José Mourinho tiene una oportunidad inmejorable para recuperar sensaciones y comenzar con buen pie una Champions League en la que las aspiraciones vuelven a ser máximas. El debut, además, está cargado de simbolismo para el técnico portugués, que se reencontrará con el club italiano con el que conquistó la Copa de Europa en 2010, precisamente en el Bernabéu. El escenario no puede ser más apropiado para que el conjunto blanco dé una respuesta inmediata y demuestre que el revés liguero no ha alterado sus objetivos.
El desafío, sin embargo, será considerable. El Inter llega a Madrid como uno de los grandes conjuntos del fútbol italiano y afrontará esta primera jornada con la intención de demostrar que su candidatura europea va mucho más allá de un buen momento doméstico. Al frente estará Cristian Chivu, antiguo jugador del Inter campeón de Europa en 2010 bajo las órdenes de Mourinho, en un reencuentro que añade todavía más interés a una noche ya de por sí especial. Para el Real Madrid, una de las principales claves estará en cómo afrontar un encuentro en el que deberá combinar su enorme potencial ofensivo con mucha más seguridad cuando pierda el balón. Mbappé, Vinícius y Bellingham representan la principal amenaza madridista, pero enfrente habrá un rival preparado para castigar cualquier desajuste mediante transiciones rápidas y ataques muy verticales.
Mourinho tendrá, además, que resolver un auténtico rompecabezas en la medular. Eduardo Camavinga, Arda Güler y Bernardo Silva no podrán participar por sanción, mientras que Aurélien Tchouaméni todavía no se encuentra en condiciones de asumir con garantías la titularidad, aunque su evolución permite mantener abierta la posibilidad de que entre en la convocatoria. Las bajas obligan al técnico portugués a buscar soluciones alternativas y podrían modificar tanto el sistema como la distribución de responsabilidades en el centro del campo. En este escenario, Federico Valverde adquiere un protagonismo todavía mayor, mientras que Jude Bellingham podría tener que asumir un papel diferente al habitual. En defensa también existen ausencias importantes, con Militão, Mendy y Rodrygo fuera de combate, por lo que el equilibrio colectivo será tan determinante como la inspiración de las grandes estrellas. El 11:

El Bernabéu tiene, por tanto, ante sí una de esas noches que sirven para medir de verdad a un proyecto. El Real Madrid ya ha demostrado durante el comienzo del curso que posee argumentos suficientes para competir al máximo nivel, pero ahora deberá trasladar esa capacidad al escenario continental y hacerlo además después de una derrota que ha dejado algunas dudas. Mbappé, que suma cuatro goles en sus cuatro primeras apariciones ligueras, está llamado a liderar el ataque, mientras Vinícius y Bellingham buscarán acompañarle en una ofensiva con capacidad para decidir cualquier partido. Enfrente estará un Inter que conoce perfectamente lo que significa competir en este estadio, pero el Madrid sabe que la Champions exige respuestas inmediatas. La primera gran noche europea de la temporada llega al Bernabéu y el objetivo blanco solo puede ser uno: empezar ganando y dejar claro desde el primer día que vuelve a aspirar a todo.





