Este sábado 30 de mayo culminará la temporada europea de futbol con la final de la UEFA Champions League en la Arena Puskas de Budapest con el enfrentamiento entre el vigente campeón el Paris Saint Germain y el flamante ganador de la English Premier League, el Arsenal.
Por primera ocasión Hungría acogerá una final de champions, será un partido inédito por el enfrentamiento entre dos técnicos españoles.
Los galos parten con cierto favoritismo, al ser los defensores del título y al haberse quitado el peso de quedarse a la orilla durante tantos años. Luis Enrique ha logrado un equipo dinámico, con una gran banca, que se ha recuperado de su participación en el mundial de clubes gracias a las bondades de la Ligue 1 que le permite dosificar esfuerzos.
Los parisinos cuentan con un portero, el ruso Safonov que se ganó la titularidad, excelentes laterales con Hakimi y Mendes; un buen central en el ecuatoriano Pacho, aunque el eslabón débil de la defensa es su capitán Marquinhos. El cerebro de su medio campo es el portugués Vitinha; adelante su tripleta Kvarashkelia, Dembelé y Doué es letal.
Por los londinenses, que tras 22 años vuelven al gran escenario, bajo el mando de Mikel Arteta, basan su juego en una férreo sistema defensivo y en aprovechar las acciones tácticas y de balón parado.
David Raya se ha consolidado como un guardameta seguro -curiosamente Kepa Arribazalaga el suplente podría levantar su tercera orejana con un club diferente-; su pareja de centrales con Saliba y Mosquera es quizá la mejor de Europa; en la media aunque ha perdido peso Odegaard, Rice y Merino le prestan mucha solvencia, y adelante aunque no son de lo mejor Saka, Gyokeres y Trossard son de peligro, además Arteta puede mover piezas para revolucionar a los guners.
No sabemos si el haberse prodigado en la premier favorecerá o no a los británicos por haberles dado un fuerte ritmo de competición o les afectará al haber mermado su condición física. Los neutrales solo esperamos ver un buena final.




