Barça y Real Madrid se volverán a ver las caras en una nueva final de la Supercopa de España, que se disputará en Yeda este domingo 11 de Enero, a las 20h, un escenario neutral pero cargado de simbolismo. El equipo de Xabi Alonso afronta el duelo decisivo tras superar una prueba de máxima exigencia ante el Atlético de Madrid, en un derbi intenso que reforzó la confianza del vestuario y confirmó el carácter competitivo de un grupo que responde cuando el contexto aprieta, pero sin terminar de dejar buen sabor de boca al madridismo.
El pase a la final dejó señales preocupantes para el madridismo. La victoria frente al Atlético, sellada con los goles de Fede Valverde y Rodrygo, evidenció la incapacidad del equipo para defender bien en conjunto y competir, siendo salvado por Courtois en los momentos clave. Pero, más allá de esas sensaciones, el Real Madrid mostró solidez emocional y una lectura madura del partido, cualidades imprescindibles para afrontar un Clásico con un título en juego.
Enfrente estará un Barcelona en buen momento, líder en La Liga y con un impulso evidente tras su contundente semifinal. Sin embargo, este tipo de partidos trascienden dinámicas, estadísticas y pronósticos. En clave blanca, la gran incógnita pasa por Kylian Mbappé, que finalmente se ha unido a la expedición pese a las dudas físicas, y cuya posible presencia añade un factor diferencial. Xabi Alonso, además, tiene ante sí la oportunidad de conquistar su primer título ante el eterno rival desde el banquillo madridista. El 11:

La final de Yeda representa mucho más que un trofeo. Para el Real Madrid es la ocasión de reafirmar su jerarquía en los grandes escenarios, fortalecer un proyecto en crecimiento y enviar un mensaje contundente al fútbol español. Para algunos jugadores en concreto, muy cuestionados, una nueva oportunidad de reivindicación personal. En un Clásico todo puede pasar, pero si algo ha demostrado el conjunto blanco es que cuando la historia llama, suele responder.





